Establece un horario y mantén la constancia
Practicar un poco cada día rinde más que una sesión larga de vez en cuando. Elegir un momento fijo ayuda a que la práctica se vuelva un hábito y no dependa del ánimo del día. La constancia es lo que consolida los movimientos y hace que se vuelvan naturales.
Prioriza la atención y la calidad
Diez minutos atentos valen más que una hora tocando en piloto automático. Cuando notes que la atención se dispersa o que repites errores sin darte cuenta, es mejor hacer una pausa. Cada repetición debería tener una intención clara.
Reparte el tiempo a lo largo del día
Si dispones de más tiempo, divídelo en varios bloques en distintos momentos del día. Las sesiones cortas cansan menos, mantienen la concentración y dan al cuerpo tiempo para asimilar lo que acabas de trabajar entre una sesión y otra.
Repite el tiempo necesario
Avanzar no consiste solamente en terminar un ejercicio. Quédate en él hasta que puedas tocarlo con limpieza, regularidad y comodidad. Pasar al siguiente antes de tiempo suele dejar huecos que más adelante aparecen como errores difíciles de rastrear.
Criterio · La hora diaria y la semana por lección son referencias del curso original, no requisitos de Fret Quest.
